Son áreas delimitadas alrededor de una captación de agua superficial y subterránea para abastecimiento humano. En tanto que la captación no abastezca a poblaciones superiores a 50.000 habitantes o con extracción media superior a 10.000 m3/día, se establece una zona de salvaguarda, que está constituida por una superficie circular de radio fijo alrededor de las captaciones, con objeto de evitar su contaminación y garantizar la calidad del agua. Se trata de áreas en las que se imponen restricciones o prohibiciones a determinadas actividades que puedan suponer un riesgo para el recurso hídrico. La protección debe estar en consonancia con los condicionantes que impone el cambio climático. La información procede de las Demarcaciones Hidrográficas del Ebro (DHEbro) y del Cantábrico Oriental (CHCOr).